Este té helado casero es refrescante, dulce y delicioso. Es una bebida clásica y sencilla, ideal para días calurosos, parrilladas o cuando se te antoje un vaso frío de té helado.
Prepara el té. En una olla mediana, pon a hervir la mitad del agua. Retira la olla del fuego, añade las bolsitas de té negro y deja reposar por 10 minutos. Retira y desecha las bolsitas de té.
Endulza el té. Mientras el té esté caliente, revuelve el azúcar hasta que se disuelva por completo. Agrega el agua restante, el bicarbonato y el jugo de limón, y mezcla bien.
Enfría y sirve. Deja que el té se enfríe a temperatura ambiente, luego refrigéralo por lo menos 2 horas, o hasta que esté bien frío. Sírvelo con hielo y decóralo con rodajas de limón o hierbabuena fresca, si deseas.
Notas
* Usa tu endulzante preferido para esta receta. En lugar de azúcar granulada, puedes usar almíbar o jarabe simple, miel de abejas, néctar de agave o stevia.
No te pases con el tiempo de infusión. Dejar las bolsitas reposando en el agua caliente por más de 10 minutos puede amargar el té.
Evita exprimir las bolsitas de té. Retíralas y deséchalas con cuidado sin apretarlas, ya que esto puede liberar más taninos y hacer que el té sepa amargo.
Guarda el té que sobre en la nevera. Manténlo en una jarra tapada o en un recipiente hermético hasta por 5 días.
Prepáralo con tiempo. ¡El té helado dulce queda aún mejor si se prepara con unas horas de antelación!
Los valores nutricionales son aproximados y se calculan por porción.